El 1 de abril marcó el inicio formal de una nueva etapa profesional. Asumir el rol de supervisión implicaba salir al terreno, reconocer el campo y liderar a un equipo de muchachos en las labores comerciales diarias. Lo que humanamente representaba un reto desafiante, Dios lo convirtió en una muestra palpable de su respaldo: desde el primer día abrió caminos, conectó los corazones y guio a los asesores consolidados para que los resultados comerciales fluyeran de manera positiva y favorable.

Sin embargo, antes de pisar esa nueva zona, sentí en mi corazón la necesidad de cerrar bien el ciclo anterior. Quise despedirme de cada una de las personas con las que compartí durante los últimos cuatro años de gestión —tres de ellos en el terreno y el resto en funciones administrativas—.

Fue una despedida sencilla pero sincera con cada supervisor de campo, personal de back office, equipo administrativo, gerentes e inversionistas. En esos abrazos y palabras de gratitud pude contemplar la fidelidad de Dios: todo lo que en su momento sembramos con amor, servicio y humildad, Dios permitió que fuera correspondido con honra y genuino reconocimiento.

A lo largo de ocho años de trayectoria en el sector de las telecomunicaciones, desempeñando diversas funciones y asumiendo múltiples responsabilidades, he aprendido que el éxito no radica en la elocuencia propia ni en las estrategias humanas; radica exclusivamente en la gracia y la misericordia de Dios.

Abril queda sellado en mi memoria como un recordatorio imborrable: Dios es el único que abre y cierra puertas con propósito perfecto, y Él es, ha sido y siempre será el verdadero proveedor de mi hogar.

Reflexión para el lector

Para meditar hoy: Cuando Dios te promueve a un nuevo desafío, ¿te tomas el tiempo de honrar y agradecer a quienes caminaron contigo en la etapa previa, reconociendo que cada logro proviene de Su gracia?

About The Author

Por Kathia Camarena Mendoza

Mujer con la firme convicción que nada ocurre por casualidad, he decidido #Valorar cada latido que Dios me permita vivir con pasión y entrega.

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