No te sorprendas, estás con vida.


Hemos dado por hecho las cosas lindas de la vida, sin embargo esos ratos amargos donde no encuentras explicación alguna…

te cuento que…..también forman parte de nuestra vida, así que no te sorprendas cuando tengas que enfrentarlas, será notorio que estás vivo.

Sin lugar a dudas, cuando se presentan esos momentos incómodos, amargos, vergonzosos, entre otros adjetivos que nos sacan de nuestra zona de confort, es un termómetro ideal para identificar nuestra sensibilidad humana, donde únicamente afloran los sentimientos que nos recuerdan que estamos con vida y por ello debemos valorar cada latido que destaca lo valioso que somos, no somos de hierro, ni mucho menos de cristal.

No te sorprendas, estás con vida, observa la belleza que Dios te concede, cada día de tú vida.